Sorpresas que da la vida
Enviado el 29 Junio 2009 en No colonizados
Iba paseando por el mercado de Leiden, Países Bajos, cuando de repente una imagen me impactó. No es común que el super-excluyente, peligroso, insolidario y padre de todos los males, nacionalismo aragonés se aventure fuera de las fronteras del crisol de razas y encrucijada de caminos. Pero ahí está: la cuatribarrada en unas cajas de fruta (ni que decir tiene que compré unas cerezas etupendas).
Mientras en Aragón se arrincona y se critica la utilización del “sinyal reyal”, para muchos símbolo de utopías y de que otras naciones-estado son posibles, sorprende y alegra que en el Bajísimo Aragón (50 cm por debajo del nivel del mar), se pueda ver nuestra bandera sin complejos.

This post was submitted by Dende Batavia.
No related posts.





Este artículo tiene un comentario
Junio 30th, 2009
hace la friolera de casi dos décadas estuve de vacaciones en la zona inglesa que hay entre Dover y Londres. Visité varios castillos que habían sido construidos por Enrique VIII. En uno de ellos, en la sala de armas, habían puesto los escudos o señales de las mujeres y descendencia de Enrique VIII que habitaron en ese castillo (esto es, no sus seis mujeres y su descendencia sino solamente la parte que estuviese documentada en ese castillo).
´
De las seis mujeres que tuvo, solo tres vivieron en ese castillo y allí estaban sus tres banderas en el centro.
No hace falta que diga que no me conocía la historia completa de las mujeres de Enrique VIII pero tampoco hace falta que comente que la bandera que aparecía en el centro, la de su primera mujer Catalina, sí que me era familiar.
Y la proporción de dichas banderas frente a la sala de armas del palacio era similar a la que tienen las de los barquitos del Ebro.
Añadir un comentario