Ha estado guardado en los archivos “nacionales” de España durante décadas. Hoy Heraldo nos cuenta que el diccionario más antiguo de “voces aragonesas” que se conserva ha salido a la luz y será publicado. Una gran noticia, sin duda, pero que me trae una reflexión.

Ese diccionario de voces, como tantos otros de la época y posteriores, servían para reclamar dentro de la lengua española voces aragonesas. Es la misma semilla colonial que llevo a los estamentos dirigentes de la Edad Moderna aragonesa a sustituir el aragonés por el castellano.

En vez de identificar esas voces como aragonesas las pretendían (y pretenden) incluir dentro del ámbito castellano. De hecho, el diccionario de la RAE está plagado de esas voces que nunca fueron castellanas y que son de uso exclusivo del Aragón (mayoritario) castellanizado, en una apropiación indebida consagrada por el flujo de la historia.

Culpa de ello la tienen los filólogos aragoneses, que en vez de estudiar la lengua aragonesa como objeto, la estudiaron como objeto que había que incluir en el español.

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